
I
-Dejame... en serio, andate... yo puedo, solo, yo, yo puedo...
-...
-Andate, basta... yo, yo puedo, dejame en paz
-...
-ANDATE LA CONCHA DE TU MADRE!!! ANDATE!!!
Y Charlie aun solea, sin importarle mucho el resto, no lo se, sus ojos se cierran con furia. Ya no le importamos, ya no existimos. Dios, que horrible forma de desaparecer... Odio su musica, me siento tan, tan fuera de su mundo, tan, tan separada del resto, tan sola... abandonada... perdida en una isla desierta y furiosa.
Una estupida isla sostenida en corcheas y caprichos...
Estupido, estupido, imbecil Charlie.
Hijo de puta, Charlie...
Te odio, Charlie, con toda el alma te odio... Maldito seas...
Y se apoya en la columna, con los brazos cruzados sobre su pecho, con su figura cortando la luz y el humo de los cigarrillos, los ojos hinchados de llorar.
Marcus la mira desde la barra, excelente cuerpo se dice Marcus. Excelente cuerpo y el vestido que le destaca las nalgas y permite ver sus piernas. Excelentes piernas, se dice Marcus, y sonrie, aunque sabe que la mujer llora y que el no tiene oportunidades, y a pesar de ver al muchacho con quien discutia salir del baño, a pesarde verlo con la mirada perdida, temblando, buscando un asiento, una silla donde tirar su cuerpo, a pesar de todo Marcus sonrie, y levanta su brazo hacia el barman y le dice: -Salud, muchacho, salud y hermosa noche la de hoy.
Y el barman mueve la cabeza en señal de agradecimiento.
Y la banda sigue tocando.
II
Tal vez Marcus no lo viera en un primer momento, tal vez se atravezó en su lugar a propósito, tal vez fue todo una casualidad, un típico momento en el cual las cosas simplemente ocurren. O tal vez no, tal vez todo fue pensado desde un principio, y tal vez por eso Emmet decidió salir a la calle por el camino de la barra, mucho más largo que el que atravesaban las mesas, y tal vez por eso Marcus decidió ir al baño en ese instante, tal vez todo se dio de esa forma, de alguna de esas dos formas, igual de extrañas, con el mismo final, tan diferentes sin embargo.
Y allí estaba Emmet, inconciente de su borrachera y sus addicciones y del golpe que aquel viejo le había dado. Pobrecito Emmet, pobrecito con sus dudas y sus miedos y con todo su talento ahí tirado en el piso junto a él, y aunque levantaran a Emmet su talento no se levantaría jamás con él, no habría forma de despegarlo de allí, del piso pegoteado y sucio de ceniza, y Charlie y la banda que se detienen y nos miran desde el escenario, y la gente que se levanta de las sillas y lo buscan al viejo que simplemente se detiene contra la barra y mira la escena, sabiendo que nadie lo culpará por nada, que el no tuvo la culpa de nada. Al viejo que se limpia la sangre de la boca y nadie se mueve, solo están allí parados, y el viejo dice "Señores" y mueve la cabeza y sale del lugar.
Emmet, Emmet que no está muerto por pura testarudez, pobrecito Emmet, ¿Como se llego a esto, como si Charlie te tenía como un pilar a alcanzar y el ahora esta allá arriba, donde vos deberías estar y vos ahí tirado en el piso, sin tu trompeta ni aquella sonrisa de dientes blancos?
Julia, me dice Julia y se baja de un salto y viene trotando entre las mesas, ¿Julia que pasó? y grita por ayuda y que alguien mueva su culo y traiga la puta ambulancia, que que pasó Julia, Julia hablá carajo, que Emmet se nos muere Julia, despertá Julia, Julia, Julia, Julia.
Y él solo lo carga, y el baterista que viene a ayudarlo, y juntos lo arrastran hacia afuera. Y todos nosotros seguimos quietos, mudos, sin saberse bien porqué, como si ese cuerpo no nos correspondiera, a nosotros, que lo habíamos amado tanto.
III
-EmmetdespertáEmmet!Emmetdespertá!
El auto cruza las calle, una, dos, diez, doce calles.
-¿Reacciona? Charlie! ¿Emmet reacciona? Charlie!
Quince, veinte, veintidos calles.
Las pupilas chicas. El corazón que no se siente, y él lo busca y lo busca y el corazón que no se siente. ¿Donde está? ¿Donde te dejaste el corazón Emmet? ¿Donde?
Veintisiete, treinta, treinta y dos. El auto frena.
Marcus camina y se mira en las vidrieras apagadas.
Se siente viejo, y el reflejo no ayuda. La mano le duele, la boca se le hincha. Que pendejo, se dice, que pendejo soy, peleando con jovencitos.
Ruth le va a gritar cuando llegue a casa, y que seguís gastando la guita en porquerías viejo de mierda, y el estado en que llegás, y la hora que es, y la guita ¿Acaso no pensás nunca? Que el alquiler y la heladera vacía y la ropa y el estado en que llegás y la guita viejo de mierda.
Ruth le va a gritar y el entrará en el baño y dejará la puerta abierta para que Ruth siga gritando porque la guita y la ropa y el alquiler y cuando vas a ir a trabajar y la guita que se va y las apuestas y el alcohol y la ropa viejo de mierda.
Se mira en la vidriera, se acomoda la corbata y el saco. Hay que caminar, se dice Marcus, acabar con esto de una vez, acabar con esta noche de una vez.
-Emmet era el mejor, dice Julia al barman. Era el mejor ¿Lo entendés? Demasiado bueno para que lo entiendan ustedes, demasiado bueno, el mejor, nunca hubo alguien como el... ni Charlie ni nadie, porque él era el mejor, y no lo van a poder imitar jamás, porque a Emmet no se le podrá imitar jamás... me rio de Charlie, tendrías que haber escuchado a Emmet, tendrías que haberlo... No sabés, una, una simplemente no... ¿Sabés? El mejor, no había nadie como él, no volverá a haber nadie como el...
Le dice Julia al barman, mientras apoya su cabeza sobre la barra, y habla cada vez más bajo, para si misma, cada vez más bajo mientras siente como el sueño comienza a treparle por la espalda, por detrás de la nuca, nublándole los ojos y la mente, y habla cada vez más bajo, hasta que se pregunta por qué habla en pasado de Emmet, como si ya no existiera, como si hace mucho que ya no existiera.
IV
"Do yo remember how you make me feel?
Do you?"
Susurra la muchacha en el escenario, casi como un secreto, como un lamento.
"Do you, my love?
Do you remember the old days, back in Alabama?
Those old days, before the money and"
Si, se dice Julia, sólo que nunca estuvo el dinero, ni existió Alabama. No. Pero si recuerda los viejos días. No debería, se dice, no debería recordarlos, ni yo, ni vos, muchacha, al carajo los viejos días. Se dice Julia y sorbe traguitos cortos de brandy barato.
"Where are you right now, darling?"
Los buenos, buenos viejos tiempos. Pero lo siento, niña, al carajo con los buenos viejos tiempos ¿Sabes? yo ya termine con los buenos viejos tiempos.
"What have you done with the love we have?"
Si, se acabaron. Hoy, acá, esta noche, se acabaron para siempre, se dice Julia. Se levanta de la silla, camina hacia la barra.
"Come home again, my love.
Stop running away."
-Nos veremos muchacho, perdón por todo lo de hoy...
"Come home again, to Alabama with me"
-Algún día, nos veremos, y dile a la pequeña qe no se trata de huir, sino de avanzar. De eso se trata... Avanzar y salir hacia adelante.
"Stop running away, away from me..."
Y sonríe, al barman y al bar, y sale por la puerta y deja que el viento y el frío sequen sus ojos.
"...My love"
Resuenan en el pasillo los ecos de los zapatos del doctor.
Sobredosis, o un colapso, o algo del cerebro... No recuerda bien que fué. Sólo el "Lo siento, hicimos lo posible" y el ruido de los zapatos. Eso si, nada más, solo los zapatos.
Charlie enciende un cigarrillo, y tira el humo hacia arriba, contra las luces. Mira las formas del humo en el aire, los matices de grises y azules que forma y como Emmet camina hacia el con la trompeta en su mano, y el brillo de esos hermosos dientes blancos.
Y Emmet toca, toca su mejor canción, y la sonrisa vuelve a brillar, y todo su cuerpo se enciende.
Charlie sonrie y lo maldice. Maldito viejo, le dice, que bueno eres maldito viejo, y cierra sus ojos para para poder sentir mejor la notas, como se mezclan y entremezclan las notas y suben dibujando figuras de calor en su mente, inundando su cuerpo de calor, y mueve la cabeza y golpea sus palmas contra las piernas y todo es calor y colores y música.
Maldito viejo, dice Charlie sonriendo, que bueno eres. Y allí se queda, escuchando, hasta que sea su turno de marcharse de ahí.
Marcus enciende la luz del comedor. Ruth duerme acurrucada en su lado de la cama. El se sienta en el sillón, se quita la corbata y los zapatos.
Aún hay tiempo, se dice, aún hay tiempo.
Y se acerca a Ruth, y acaricia su pelo ya con grises, y besa su frente, y le susurra "aún hay tiempo, y, tan sólo dejame comenzar otra vez, una vez más, y prometo que esta vez lo haré bien, lo prometo.."
Y siente como ella toma su mano y lo invita a entrar a la cama. Y duermen lo que queda de la noche.